La decisión del gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, de aplicar aranceles de hasta 50% a productos de cobre peruano procesado empieza a generar preocupación por sus efectos en la economía nacional.
La medida afecta principalmente a productos con valor agregado como cables, alambres, tubos y láminas, los cuales verán encarecido su ingreso al mercado estadounidense. Según la Cámara de Comercio de Lima (CCL), el impacto alcanzaría exportaciones valorizadas en aproximadamente 500 millones de dólares.
Especialistas advierten que esta disposición reduce la competitividad de la industria peruana, ya que encarece los productos frente a otros países que no enfrentan estas restricciones comerciales.
Uno de los puntos más críticos es que el arancel no se aplica al cobre en bruto, cátodos ni chatarra, los cuales seguirán ingresando sin impuestos adicionales. Esto favorece la exportación de materia prima y perjudica a las empresas peruanas que apuestan por procesar el mineral y generar mayor valor agregado.
En ese sentido, el impacto para el Perú no solo sería económico, sino también estructural. Expertos señalan que la medida podría frenar el desarrollo industrial, reducir la generación de empleo en el sector manufacturero y obligar a las empresas a replantear sus estrategias comerciales.
Ante este escenario, el Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior recomendó diversificar mercados y no depender de un solo destino de exportación, a fin de mitigar los efectos de esta política comercial.
El sector exportador se mantiene en alerta mientras evalúa alternativas para enfrentar un contexto internacional más restrictivo y competitivo.