PASCO LIBRE

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Conductor salva de morir

Exceso de velocidad y negligencia causas de accidentes en las carreteras.

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PASCO: EXJEFE DE SANIDAD PNP Y FUNCIONARIO SON SENTENCIADOS POR PECULADO

Dos exfuncionarios de la Policía Nacional del Perú fueron sentenciados por el delito de peculado doloso por apropiación tras comprobarse la sustracción de fondos destinados a la salud del personal policial en la región Pasco.

Se trata de Jesús E. U. H., exjefe de la Región de Salud PNP Pasco y presidente de la Junta de Administración Regional, y Rolando L. R. R., quienes entre los años 2010 y 2012 se apropiaron indebidamente de S/ 50,600.00 pertenecientes al Fondo de Salud para el Personal de la Policía Nacional del Perú (FOSPOLI).

De acuerdo con lo acreditado en el proceso judicial, los sentenciados simularon la contratación de una psicóloga y una obstetra, haciendo figurar pagos por servicios profesionales que nunca se realizaron en la sanidad policial de Pasco. Estos desembolsos irregulares generaron un perjuicio económico directo al Estado y a los recursos de FOSPOLI.

La Fiscalía Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios sustentó su acusación con documentación financiera y administrativa, entre ellas transferencias efectuadas desde la cuenta bancaria de FOSPOLI Pasco y las rendiciones de cuentas presentadas ante la Gerencia General de SALUDPOLI de la PNP.

El Poder Judicial impuso a ambos una condena de tres años de pena privativa de la libertad, suspendida por dos años bajo estrictas reglas de conducta. Asimismo, ordenó el pago de una reparación civil de S/ 100,600.00 a favor del Estado Peruano y la inhabilitación por tres años para ejercer cargos públicos.

Finalmente, la sentencia dispuso que la resolución sea comunicada al Ministerio del Interior, al Jurado Nacional de Elecciones y a la Policía Nacional del Perú, advirtiendo que el incumplimiento de las reglas impuestas podría generar la revocatoria de la pena suspendida.

OSIPTEL REALIZARÁ AUDIENCIA PÚBLICA SOBRE PROYECTO DE NORMA QUE ESTABLECE EL CARGO DE INTERCONEXIÓN TOPE POR TERMINACIÓN DE LLAMADAS EN REDES MÓVILES

Para participar o expresar sus comentarios, los interesados deben inscribirse previamente mediante el siguiente enlace: https://bit.ly/4bshSit

El próximo miércoles 11 de febrero, el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (OSIPTEL) realizará una audiencia pública virtual para recibir comentarios y aportes sobre el proyecto de norma que establece el cargo de interconexión tope por la terminación de llamadas en las redes de los servicios públicos de telecomunicaciones móviles.

El cargo de interconexión tope por terminación de llamadas en redes móviles representa el pago que un operador realiza a otro por permitir la terminación de llamadas en su red móvil. De acuerdo con la normativa vigente, corresponde al OSIPTEL revisar y regular dichos cargos de interconexión tope cada cuatro años.

En 2026 se cumplen cuatro años desde la última revisión, por lo que se han estimado los costos y parámetros, aplicando el modelo LRAIC+ (que considera el costo incremental medio de largo plazo de un operador hipotético eficiente). Sobre la base de este análisis, se ha calculado que el valor del cargo de interconexión tope ascendería a US$ 0.00082 por minuto, tasado al segundo, propuesta que será presentada durante la audiencia pública.

En cumplimiento de lo dispuesto en la Resolución n.° 0133-2025-CD/OSIPTEL, la actividad se llevará a cabo el próximo miércoles 11 de febrero, a las 11 a. m., y será transmitida de manera virtual. Los interesados en participar o expresar sus comentarios, deben inscribirse previamente mediante el siguiente enlace: https://bit.ly/4bshSit


El dato:
En 2022, el cargo de interconexión tope por terminación de llamadas en redes móviles se fijó en US$ 0.00129 por minuto, tasado al segundo y sin incluir el IGV, con el objetivo de promover la competencia y eficiencia en el mercado.

COMERCIANTES DEL JIRÓN SAN CRISTÓBAL DENUNCIAN ROBOS QUE AFECTAN A SUS NEGOCIOS

Trabajadores de diversos negocios ubicados en el jirón San Cristóbal denunciaron que personas inescrupulosas estarían ingresando a los establecimientos para llevarse objetos y productos, generando perjuicio económico tanto a los negocios como a sus trabajadores.

Uno de los afectados, quien prefirió mantener su identidad en reserva por temor a posibles represalias, señaló que los sujetos ingresan a los locales y sustraen algunos productos aprovechando la distracción del personal. “Entran y se llevan algunos objetos”, manifestó en declaraciones al medio Pasco Libre.

Los comerciantes hicieron un llamado a las autoridades para que refuercen la seguridad en la zona de Chaupimarca y se realicen operativos de control, con el fin de evitar que continúen estos hechos que afectan la actividad comercial del sector.

POLICÍA INTERVIENE A VENDEDORES DE CHIPS TELEFÓNICOS EN LA PLAZA DANIEL ALCIDES CARRIÓN

Personal policial de la Unidad Especializada de la DIVINCRI intervino a varias personas dedicadas a la venta de chips de operadores telefónicos en la plaza Daniel Alcides Carrión como parte de un operativo de control y prevención.
Durante la intervención, los efectivos policiales verificaron la situación de los intervenidos y la procedencia de los chips comercializados, a fin de descartar posibles irregularidades.
Trabajo fue resaltado por funcionario municipal.

DIRESA PASCO HABRÍA CONTRATADO A 29 PROFESIONALES SIN CONCURSO PÚBLICO, ADVIERTE LA CONTRALORÍA

Un informe de la Contraloría General de la República reveló que la Dirección Regional de Salud (DIRESA) Pasco habría incurrido en irregularidades al incorporar a 29 profesionales asistenciales sin realizar concurso público, pese a tratarse de plazas sujetas al régimen del Decreto Legislativo N.° 276.

Según el Informe de Orientación de Oficio N.° 001-2026-OCI/0832-SOO, las contrataciones se efectuaron entre mayo de 2025 y enero de 2026 mediante la figura de “invitados”, una modalidad que no está reconocida por la normativa que regula el acceso al empleo público. La legislación vigente señala que el ingreso al Estado debe darse bajo principios de mérito, igualdad de oportunidades y transparencia.

El documento señala que la DIRESA continuó con estas incorporaciones a pesar de haber recibido advertencias formales de la Contraloría en abril y noviembre de 2025. Las contrataciones se realizaron a través de memorandos y resoluciones internas que no contaban con sustento técnico ni legal.

Además, la comisión de control identificó posibles vínculos familiares entre algunos de los profesionales contratados y funcionarios de la propia DIRESA, así como con jefes de microrredes de salud, situación que podría comprometer la imparcialidad de los procesos.

Otro aspecto observado es que, al inicio de 2026, varios de estos trabajadores continuaron prestando servicios mediante coordinaciones verbales y telefónicas, sin que existiera un contrato vigente al momento de la verificación, realizada el 6 de enero de 2026.

Ante estos hechos, la Contraloría recomendó a la entidad adoptar acciones correctivas inmediatas para evitar nuevas vulneraciones a la normativa y garantizar la correcta gestión del personal en el sector salud.

VEHÍCULO ROJO SE DESPISTA EN EL KILÓMETRO 162 DE LA VÍA, EN EL DISTRITO DE HUAYLLAY

Un vehículo de color rojo, con placa de rodaje CNU-549, sufrió un despiste a la altura del kilómetro 162, en el desvío de Andacancha, distrito de Huayllay, generando alarma entre los conductores que transitaban por la zona.

Según la información preliminar, el accidente ocurrió por causas que aún son materia de investigación. Afortunadamente, el hecho no dejó personas heridas, registrándose únicamente daños materiales en la unidad vehicular.

Tras el incidente, el tránsito se vio momentáneamente afectado, mientras se tomaban las precauciones necesarias para evitar otros accidentes en el sector. Las autoridades recomiendan a los conductores circular con precaución, especialmente en esta zona de la vía.

FALLECE BRAD ARNOLD, CANTANTE Y COFUNDADOR DE 3 DOORS DOWN, A LOS 47 AÑOS

El mundo de la música rock está de luto. Brad Arnold, cofundador y vocalista de la banda 3 Doors Down, falleció este sábado a los 47 años, nueve meses después de revelar que padecía cáncer de riñón.

La agrupación confirmó la noticia a través de sus redes sociales, destacando la influencia de Arnold en la música rock: “Ayudó a redefinir la música rock tradicional, combinando la accesibilidad post-grunge y la composición emocionalmente directa”, escribieron.

En mayo de 2025, Arnold había anunciado la cancelación de la gira de verano de la banda debido a un cáncer avanzado de riñón que se había extendido a los pulmones. En aquel momento, compartió un mensaje con sus fans: “Servimos a un Dios poderoso y Él puede vencer cualquier cosa. Así que no tengo miedo. Realmente no le temo en absoluto. Me gustaría que me elevaran en oración cada vez que puedan”.

Su legado musical y su voz única continuarán siendo recordados por millones de seguidores alrededor del mundo.

PREOCUPACIÓN POR PRESUNTO EXCESO DE QUÍMICOS EN EL AGUA POTABLE DE YANACANCHA

Una presunta alteración en la calidad del agua potable viene generando malestar entre los pobladores del sector 4 del asentamiento humano Columna Pasco, en el distrito de Yanacancha. Los vecinos aseguran que el agua distribuida por EMAPA contendría un exceso de químicos utilizados en su tratamiento.

De acuerdo con los testimonios, esta situación sería perceptible al momento de consumir el agua, principalmente por el olor y sabor inusual, lo que ha despertado preocupación por posibles efectos en la salud.

Ante ello, los pobladores solicitaron a la empresa prestadora del servicio y a las autoridades correspondientes realizar una evaluación técnica que garantice que el agua cumple con los estándares de calidad. 

DETIENEN A SUJETO POR PRESUNTO INTENTO DE AGRESIÓN CONTRA MENOR EN CHACAYÁN

Un sujeto fue detenido por la policía luego de ser sorprendido dentro de la habitación de una niña de 11 años, en el distrito de Chacayán. El hecho ocurrió en horas de la madrugada, cuando el individuo habría ingresado a la habitación de un hotel, ocupada por la menor y sus familiares ausentes en ese momento,  aprovechando que la puerta del cuarto no se encontraba asegurada.

Según la información preliminar, el sujeto fue encontrado en la cama de la menor y fue reducido por los familiares, quienes posteriormente lo entregaron a la policía de la jurisdicción.

Los familiares de la menor exigieron a las autoridades que el sujeto no sea puesto en libertad y que el caso sea investigado con la máxima rigurosidad. En tanto, la policía y el Ministerio Público iniciaron las diligencias correspondientes. Como parte de la investigación, la menor fue sometida a una evaluación en la cámara Gesell para determinar si existió algún tipo de agresión.

VIVIR MÁS, ¿PARA QUÉ? AVIZORANDO UNA LONGEVIDAD QUE NOS DEJA HUÉRFANOS- LISANDRO PRIETO FEMENÍA

“La soledad afectiva es un veneno lento: priva a la vida de su sentido y convierte los años en un insomnio prolongado”
Erik H. Erikson, 1982, p. 210.

La aspiración contemporánea de prolongar la vida confronta una tensión ética y existencial cuando las redes de convivencia que sostienen sentido se deshacen. No se trata únicamente de una cuestión de salud pública ni de una estadística inquietante sino que es la articulación misma de una pregunta antropológica: ¿qué valor tiene la duración de la vida si carece de interlocución? La biomedicina nos otorga años adicionales, pero si esos años se despliegan en un paisaje de soledad, la ganancia se transforma en anomalía significativa desde el punto de vista humano. La vida, más allá de su extensión, exige resonancia intersubjetiva para desplegar su plenitud.

La evidencia empírica que vincula las relaciones cálidas con una mejor salud y mayor longevidad obliga a reconsiderar ciertas prioridades. Concretamente, el estudio longitudinal de Harvard sobre el desarrollo adulto, liderado por George Vaillant y continuado por Robert Waldinger, resume décadas de hallazgos que sostienen que “las relaciones cálidas y duraderas protegen contra enfermedades, mejoran el bienestar emocional y alargan la vida” (Waldinger&Schulz, 2010, p. 143).  Esta afirmación no es retórica: los mecanismos biológicos asociados al aislamiento social- elevación del cortisol, inflamación sistémica, alteraciones del sueño- se traducen en aumento de mortalidad y morbilidad. Así, la búsqueda de longevidad sin inversión relacional es una forma de progreso tecnocrático que pierde de vista la matriz social donde la vida humana adquiere sentido.

Los informes recientes que hablan de una “recesión de la amistad” profundizan este diagnóstico en clave social. Investigaciones vinculadas a instituciones como Harvard indican que la proporción de adultos que reportan no tener amigos cercano se ha incrementado de manera sostenida y que comportamientos como almorzar y cenar en soledad han crecido rápidamente en pocos años (Fuemmeler&Bruckmann, 2025; MakingCaringCommon, 2024).  Estos datos apuntan a transformaciones estructurales bien conocidas, a saber: movilidad geográfica, precariedad laboral, disminución de espacios públicos y una reconfiguración cultural del tiempo libre que prioriza el trabajo y la presencia digital por sobre las interacciones presenciales. La investigación añade matices a esta cuestión, puesto que más allá de la cantidad de contactos, la carencia de relaciones de calidad incrementa la prevalencia de ansiedad, depresión y sensación de falta de propósito, lo que equivale a un deterioro tanto moral como epidemiológico.

La dimensión biológica de la soledad, por su parte, reafirma la urgencia de transformar las prioridades. Estudios en psiconeuroinmunología muestran correlaciones entre el aislamiento social y marcadores inflamatorios, elevación crónica del cortisol y peor pronóstico cardiovascular. En términos comparativos, la soledad puede aumentar los riesgos de mortalidad en magnitudes comparables a factores de salud tradicionales. Si la medicina actúa sobre órganos y células sin considerar el entramado relacional, podrá prolongar la vida pero también aumentar la proporción de años vividos con mala salud. Por ello, la ética del cuidado se vuelve imprescindible: reconocer la interdependencia como constitutiva de la "vida buena" y orientar políticas públicas en consecuencia.

Frente a estos diagnósticos biológicos y sociales, la filosofía ofrece herramientas conceptuales para comprender la gravedad del fenómeno. Por ejemplo Hannah Arendt afirmó que la vida humana alcanza su visibilidad y su mundo compartido en la acción colectiva y en la interacción pública, al sostener que “lo que es humano y digno de ser recordado emerge sólo cuando los hombres aparecen unos ante otros y testimonian sus actos” (Arendt, 1958/2000, p. 52). Si la amistad y la familia se diluyen, se empobrece ese espacio de aparición y se reduce la posibilidad de constituir memorias comunes y juicios compartidos. La tecnología, que promete conexión, con frecuencia entrega sustitutos: comunicaciones instantáneas que no alcanzan la corporalidad ni la reciprocidad profunda necesarias para que la persona aparezca plenamente ante el otro.

Además, la cultura posmoderna tiende a valorar la autonomía y la eficiencia, y a instrumentalizar el afecto. En sociedades que ensalzan la productividad y la flexibilidad, las relaciones suelen medirse por su utilidad material inmediata. Tal perspectiva induce una economía afectiva que devalúa la amistad profunda y la familia extensa cuando estas no aportan rendimiento evidente. Sin embargo, la amistad verdadera no es un insumo, sino una experiencia que transforma deseos, criterios y resistencias. Tal como lo planteó oportunamente C. S. Lewis sobre la amistad, al afirmar que “no es la fruta del intercambio; es un don que se funda en la constancia recíproca y en la aceptación” (Lewis, 1955/1998, p. 78). De este modo, recuperar el sentido de las relaciones implica resistir una cultura que mercantiliza el tiempo íntimo y exige, en cambio, una ética de la presencia que reconozca la amistad y los lazos familiares como bienes finales, no meramente utilitarios.

La pedagogía social también entra en este juego. Si las universidades deben impartir cursos sobre cómo cultivar amistades, ello revela una carencia social que precisa intervención institucional. Sí, lamentablemente es cierto: existen cursos y programas ofrecidos por universidades o instituciones asociadas que se enfocan en desarrollar las habilidades sociales y, específicamente, la capacidad de entablar y mantener amistades. Aunque quizás no sean “cátedras” tradicionales en el sentido de una asignatura troncal dentro de un plan de estudios, muchas instituciones de educación superior han reconocido la importancia del bienestar emocional y la conexión social de sus estudiantes.

 Enseñar técnicas de sociabilidad no basta si no se transforman los marcos estructurales que atomizan la existencia: horarios laborales extensos, dispersión geográfica y precariedad económica. Más aún, la formalización académica de la amistad pone de relieve que la adquisición de competencias interpersonales demanda práctica intencional y comunidades que las sostengan. Recuperar la amistad exige, por tanto, tanto praxis social como políticas públicas que favorezcan la convivencia y el tiempo compartido.

Hasta aquí, la argumentación se sostiene sobre evidencia empírica. Sin embargo, la crítica debe volverse más incisiva cuando observamos el estilo de vida posmoderno que potencia y, al mismo tiempo, normaliza el problema. La larga ampliación de la vida humana choca con una cultura que celebra la fragmentación como virtud y presenta la autonomía radical como logro moral.

Bajo esa estética, la identidad se configura estrictamente por el consumo, redes y performances temporales mientras que la profundidad se mercantiliza y la promiscuidad relacional se confunde con libertad. El resultado de este cóctel detestable, es una vida construida sobre superficies brillantes: perfiles que exhiben logros, amistades que funcionan como capital simbólico y tiempos compartidos medidos en “likes” y apariciones efímeras. Esta fachada de vida no es inocua: produce sujetos habituados a la gratificación inmediata, a la relación líquida, al lazo que no exige continuidad ni responsabilidad.

Sobre este último aspecto, ZygmuntBauman diagnosticó con agudeza esa fragilidad cuando describió la modernidad líquida: las conexiones humanas, según él, “se vuelven frágiles porque la sociedad hace de la relación una elección permanente y reemplazable” (Bauman, 2000/2003, p. 76). Su crítica es, por tanto, tanto descriptiva como normativa: describe la volatilidad relacional y advierte sobre sus costes para la cohesión social. Complementariamente, Byung-Chul Han denuncia cómo la sociedad del rendimiento y la exposición permanente erosiona la capacidad de cuidado y de espera necesaria para la amistad: la constante optimización del propio brillo reduce la solidaridad y suprime la lentitud que permite la construcción de la confianza interpersonal real (Han, 2012/2015, p. 34). En conjunto, estos diagnósticos explican por qué las relaciones profundas declinan, no solamente porque la tecnología facilita conexiones superficiales, sino porque una racionalidad productiva convierte los afectos en recursos explotables y desechables.

La crítica posmoderna puede ser incluso más ácida, puesto que la apología del individualismo absoluto sirve a intereses económicos y políticos puntuales. El sujeto desarraigado es más manejable, menos proclive a realizar demandas colectivas y más disponible a formar parte de un mercado que exige la flexibilidad total. La soledad, entonces, no es sólo efecto colateral cultural sino que puede funcionar como técnica de gobierno. Recuperar la amistad es, por tanto, también un gesto de resistencia política, ya que reinstaurar las obligaciones mutuas, reconstruir los espacios de aparición y sostener las narrativas compartidas de sentido refundan el sentido de la existencia humana. No es casual que Robert Putnam nos haya advertido sobre la pérdida del capital social, que erosiona la capacidad comunitaria para sostener los bienes comunes a todos. Hoy, esa erosión se acelera y se inserta en una economía de la atención que premia la visibilidad por sobre la fidelidad (Putnam, 2000/2003, p. 22).

Como mencionamos al pasar recientemente, la ética del cuidado, de Carol Gilligan y sucesores, remarcan que la responsabilidad por el otro no es un rasgo secundario de la moralidad, sino su núcleo potencialmente restaurador. En efecto, valorar la interdependencia no socava la autonomía madura, sino que la constituye. Por ende, políticas de conciliación laboral, diseño urbano que propicie encuentros, inversión en espacios públicos y prestaciones que alivien la carga del cuidado se presentan como medidas complementarias a los avances biomédicos. Enseñar a cultivar amistades en la universidad puede ser útil, pero sin condiciones estructurales que permitan prácticas relacionales sostenidas la lección seguirá siendo un parche.

Asimismo, la dimensión narrativa del yo reclama cierta atención. Erikson enfatiza que la integridad en la tercera edad depende de una biografía reconocida por otros. Es decir, sin testigos, la vejez puede devenir en una soledad narrativa que niega el sentido retrospectivo (Erikson, 1982, p. 210). La medicina puede intervenir sobre el organismo, pero no restituir la memoria testificada por los otros. La celebración de aniversarios, la transmisión intergeneracional de historias y la presencia en los momentos decisivos son prácticas que confieren sentido retrospectivo y que, por ello, deben ser objeto de políticas y prácticas culturales que las sostengan.

No obstante, la recuperación de la amistad y de la familia exige una disposición práctica: la lentitud relacional, la fidelidad y la disposición a la reparación. Estas actitudes contrastan con la dinámica posmoderna de rendimiento y apariencia; por tanto, exigirán cambios tanto personales como institucionales. En lo personal, implican priorizar la presencia sobre la gestión del tiempo instrumental; en lo institucional, demandan reorientar recursos y repensar prioridades públicas para que la vida prolongada sea también vida compartida.

La respuesta política, por tanto, debe ser multidimensional: integrar la medicina con políticas urbanas y laborales, con educación relacional que no instrumentalice la amistad, y con sistemas sanitarios que traten la soledad como un determinante social de la salud. En otras palabras, la ampliación de la vida corporal debe intersectarse con una política del cuidado que haga posible la compañía. De no hacerlo, la promesa de la longevidad se convertirá en una conquista técnica que deja intactos los factores que empobrecen la existencia humana.

En conclusión, queridos lectores, si la modernidad nos alarga la vida pero nos priva de compañía, debemos replantear colectivamente qué significa el bien humano. ¿Qué valor tiene una vida prolongada si no hay manos que sostengan los temblores, voces que recuerden el pasado, risas que celebren los logros, miradas que confirmen nuestra existencia? ¿Aceptaremos la paradoja de la longevidad solitaria como inevitable, o resignificaremos nuestras instituciones para reconstituir redes de cuidado y amistad? La respuesta colectiva implicará decisiones políticas que prioricen la presencia, re-imaginen espacios públicos y educacionales, y traten la soledad como determinante tangible de salud. En lo personal quedará la pregunta inquietante: ¿qué estaré dispuesto a sacrificar en nombre de la longevidad, y a quién buscaré para que mis años cuenten como algo más que tiempo? ¿Podremos aún recuperar la costumbre de acompañar, o habremos naturalizado la soledad como precio inevitable del progreso? Finalmente, si la medicina puede curar el cuerpo, ¿será también capaz de curar la soledad del alma, o ese es un remedio que debemos inventar entre todos antes de llegar a la vejez?

Referencias bibliográficas 

Arendt, H. (2000). La condición humana (4.ª ed.). Paidós. (Obra original publicada en 1958).
Bauman, Z. (2003). Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 2000).
Erikson, E. H. (1982). The life cycle completed. W. W. Norton. (Citado: Erikson, 1982, p. 210).
Fuemmeler, B., &Bruckmann, C. (2025). The Friendship Recession: The Lost Art of Connecting. Harvard Kennedy School — EvidenceforAction. Recuperado de https://happiness.hks.harvard.edu (informe, 28 de febrero de 2025).
Gilligan, C. (1982). In a different voice: Psychological theory and women’s development. Harvard UniversityPress.
Han, B.-C. (2015). La sociedad del cansancio. Herder. (Obra original publicada en 2012).
Lewis, C. S. (1998). Los cuatro amores. Ediciones B. (Obra original publicada en 1955).
Making Caring Common (Batanova, M.; Weissbourd, R.; McIntyre, J.)(2024). Loneliness in America.Harvard Graduate School of Education.Recuperado de https://mcc.gse.harvard.edu (informe, 3 de octubre de 2024).
Putnam, R. D. (2003). Bowling alone: The collapse and revival of American community.Simon&Schuster. (Obra original publicada en 2000).
Waldinger, R., &Schulz, M. (2010). El estudio de desarrollo del adulto de Harvard: lecciones sobre salud y relaciones. En R. Waldinger (Ed.), Estudios longitudinales y bienestar: perspectivas sobre la vida adulta (pp. 137-158). Editorial Académica.

Lisandro Prieto Femenía.
Docente. Escritor. Filósofo  
San Juan - Argentina 

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