PASCO LIBRE

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Conductor salva de morir

Exceso de velocidad y negligencia causas de accidentes en las carreteras.

PASCO LIBRE

RECUPERAN CUERPO DE MINERO PASQUEÑO FALLECIDO EN ACCIDENTE EN MINA DE ANCASH

Tras varios días de intensas labores, este jueves se logró recuperar el cuerpo de Rosmil Armando Rimas López, quien perdió la vida en un accidente de trabajo ocurrido el pasado 28 de marzo en la mina Lincuna, ubicada en el departamento de Ancash.

El trabajador, natural de la región Pasco, falleció luego de sufrir un accidente al interior de la operación minera, lo que motivó un despliegue de rescatistas para ubicar y recuperar sus restos.

Luego de varios días de búsqueda y trabajos en condiciones complejas, finalmente este día se logró concretar la recuperación del cuerpo, poniendo fin a la angustia de sus familiares, quienes incluso realizaron vigilias en Pasco para exigir el rescate.

Las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer las circunstancias del accidente, mientras que el caso ha reavivado la preocupación por las condiciones de seguridad en las actividades mineras.

ÁNCASH: HALLAN CUERPO DE MINERO EN LA MINA LINCUNA, PERO RESCATE AÚN NO SE CONCRETA

Esta mañana, alrededor de las 6:15 a.m., los equipos de rescate localizaron el cuerpo de Rosmil Armando Rimas López, el minero que cayó por una pendiente en la mina Lincuna, ubicada en la región de Áncash.

A pesar de haber sido hallado, el rescate del cuerpo aún no se ha concretado debido a las condiciones complicadas del terreno dentro de la mina. La familia del trabajador, originaria de Pasco, había realizado días antes una vigilia solicitando la pronta recuperación de su ser querido.

Las autoridades continúan coordinando los esfuerzos para completar el rescate de manera segura, mientras se investigan las causas que provocaron el accidente y se refuerzan las medidas de seguridad en la operación minera.

POLICÍA DESARTICULA LA “BANDA LOS VAMPIROS DE CHAMPAMARCA” TRAS HURTO DE COMBUSTIBLE

La policía ejecutó un operativo exitoso el 1 de abril de 2026 alrededor de las 20:00 horas que permitió la intervención, desarticulación y detención de la organización criminal denominada “Los Vampiros de Champamarca”, dedicada al hurto agravado de combustible.

El operativo, liderado por el teniente PNP Espinoza Inocente Gabriel y personal de la comisaría La Esperanza, se realizó en el marco del Plan Nacional de Seguridad Ciudadana contra la Criminalidad Organizada, luego de una denuncia presentada por el agraviado. El denunciante reportó el robo de ochenta galones de combustible, valorizados en S/ 1,840.00, sustraídos de su vehículo estacionado en el centro poblado de Champamarca, distrito de Simón Bolívar.

Según la denuncia, el afectado presentó dos videos que muestran a los sospechosos cometiendo el ilícito, así como un vehículo vinculado al hecho. Tras esta información, la policía desplegó un operativo que permitió la detención de J. J. P. B. y J. T. R., quienes se encontraban directamente implicados en el hurto agravado.

Los detenidos fueron trasladados a la comisaría para las diligencias correspondientes, mientras las autoridades continúan las investigaciones para esclarecer si existen más integrantes de la banda y otros posibles delitos relacionados.

Vecinos se percataron de los sospechosos y alertaron al agraviado, afirmaron que los sujetos no serían de la zona. 

IRÁN ADVIERTE CON ACCIONES “MÁS DESTRUCTIVAS” TRAS AMENAZAS DE TRUMP EN MEDIO DE ESCALADA MILITAR

El Ejército de Irán advirtió este jueves que llevará a cabo “acciones más contundentes, amplias y destructivas”, luego de las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amenazó con “devolver a la Edad de Piedra” al país persa.

El pronunciamiento fue realizado por el portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, a través de un video difundido por medios iraníes.

“Con la ayuda de Dios Todopoderoso, esta guerra continuará hasta su humillación, deshonra, arrepentimiento permanente y rendición”, afirmó el vocero militar, quien además instó a sus adversarios a “esperar acciones más contundentes, amplias y destructivas”.

Zolfaqari también aseguró que tanto Estados Unidos como Israel no conocen completamente el alcance del poderío militar iraní ni de su equipamiento.

Las declaraciones se producen horas después de que Trump advirtiera sobre posibles ataques de “extrema dureza” contra Teherán, en un discurso en el que no precisó si se desplegarían tropas terrestres, en el contexto de más de un mes de enfrentamientos.

El mandatario estadounidense sostuvo que la República Islámica estaba siendo “diezmada”. Poco después, Irán respondió con una nueva oleada de misiles contra territorio israelí.

El conflicto, que involucra a Estados Unidos e Israel frente a Irán, se inició el pasado 28 de febrero y continúa con ataques diarios. 

Mientras tanto, Teherán ha intensificado sus represalias con bombardeos contra instalaciones estadounidenses en la región, así como contra infraestructuras energéticas, además de medidas estratégicas como el cierre del estrecho de Ormuz.

DESPISTE DE VEHÍCULO EN LA CARRETERA CENTRAL TERMINA CON AUTO EN EL RÍO YAULI EN LA OROYA

Un accidente de tránsito se registró la mañana de este jueves en la Carretera Central, a la altura del ingreso a La Oroya, donde un automóvil se despistó y cayó al río Yauli.

De acuerdo con información preliminar, el conductor habría perdido el control de la unidad por causas que aún son investigadas, lo que provocó que el vehículo saliera de la vía y terminara en el cauce del río. Testigos indicaron que los ocupantes permanecían dentro del automóvil y pedían auxilio tras el impacto.

Personas que se encontraban en la zona acudieron al lugar para iniciar las labores de rescate. Hasta el cierre de este informe, no se había precisado el número de personas afectadas ni su estado de salud.

Las autoridades competentes han iniciado las diligencias correspondientes para esclarecer las circunstancias del accidente, mientras se exhorta a los conductores a manejar con precaución en este tramo de la vía, considerado de alto tránsito y riesgo.

PERDÓN Y RECONCILIACIÓN PASCUAL EN UNA POSMODERNIDAD VENGATIVA- LISANDRO PRIETO FEMENÍA

“El perdón no es un olvido, es la memoria del pasado transfigurada por la caridad. No es la negación de la justicia, sino su cumplimiento más alto y difícil en la historia de los hombres”
Juan Pablo II (2002). Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, p. 3.

Como hemos repetido hasta el hartazgo, la posmodernidad está caracterizada por la caída de los grandes relatos y la fragmentación del sentido, dejando al sujeto contemporáneo en una suerte de orfandad ética donde la justicia suele reducirse al simple cálculo de la pena. En este escenario de profunda decadencia axiológica, la celebración de la pascua emerge no como un rito anacrónico de la memoria litúrgica, sino como una interrupción violenta, un verdadero “kairós” en la lógica de la reciprocidad negativa que suele dominar los escenarios de posconflicto.

Mientras que la justicia retributiva se asienta sobre la búsqueda de una equivalencia exacta del daño, la propuesta cristiana de reconciliación introduce una asimetría que descoloca la razón puramente jurídica. No se trata, bajo ningún concepto, de ignorar el agravio o de promover una amnesia institucionalizada, sino de entender que la justicia, cuando queda abandonada a su propia inercia punitiva, corre el riesgo inminente de transformarse en una venganza legalizada que perpetúa el ciclo del resentimiento.

En su obra “La memoria, la historia, el olvido”, Paul Ricoeur profundiza en esta tensión dialéctica con una altura filosófica que nos permite distinguir la norma de la excepción. El filósofo sostiene que el perdón posee una naturaleza excepcional que sobrepasa el orden de la ley sin anular su vigencia, advirtiéndonos así sobre la fragilidad de una sociedad que sólo sabe castigar, mientras que señala que el perdón es el único dispositivo capaz de liberar el pasado para que éste deje de ser un destino fatal para las generaciones venideras. Al respecto, nuestro autor afirmó con precisión que “el perdón, si tiene un sentido, si existe, debe ser un perdón de lo imperdonable. La justicia, por el contrario, se detiene ante lo imperdonable, puesto que su medida es la de la retribución y la de la equivalencia entre el crimen y el castigo” (Ricoeur, 2004, p. 593).

Esta distinción resulta fundamental para comprender la ética pascual en contextos donde las heridas sociales aún supuran. La justicia distributiva busca el equilibrio de la balanza, una simetría de dolor, pero el perdón cristiano busca la restauración del sujeto y la posibilidad de un nuevo comienzo. La pascua es, en su esencia más íntima, la victoria sobre la muerte, y en la esfera de lo social, la muerte se manifiesta precisamente como la cosificación del otro bajo la etiqueta inamovible del enemigo. Al reclamar una justicia que trascienda la simple punición, la reconciliación cristiana propone que la verdad del hecho victimizante sea el cimiento innegociable, porque la caridad sea la estructura arquitectónica que permita volver a habitar la ciudad común tras el horror.

Esta caridad no debe confundirse con una emoción vaga o un sentimentalismo inoperante, pues constituye una exigencia ontológica que San Agustín de Hipona sitúa en el centro de la vida del espíritu. Para la antropología católica, el ser humano es una criatura caída que, sin embargo, conserva de forma indeleble la “imago Dei”, lo que implica que ningún crimen, por atroz que sea su naturaleza, agota la dignidad del ofensor ni clausura la capacidad de la gracia para restaurarlo. Agustín, en sus “Confesiones”, nos recuerda que la justicia divina no opera bajo los parámetros del intercambio mercantil del mundo, sino que busca salvar lo que estaba perdido a través de un amor que precede a cualquier mérito humano. El santo obispo de Hipona reflexiona sobre esta misericordia que desborda el juicio clamando: “Tú, Señor, eres justo, pero nosotros hemos pecado, hemos obrado inicuamente y nos hemos portado impíamente en todo; y tu mano se ha agravado sobre nosotros... Sin embargo, tú, Señor, eres bueno y misericordioso, y perdonas a los que te confiesan sus pecados” (Agustín de Hipona, 2010, p. 245).

La encarnación de esta doctrina se manifiesta con especial crudeza en la composición del grupo de los Doce, donde la reconciliación no podía ser un postulado teórico, sino una convivencia agónica. La relación tirante entre Mateo, el publicano que recaudaba tributos para el régimen opresor romano, y Pedro, el pescador galileo cuya identidad estaba ligada a la resistencia y al celo por la pureza de su pueblo, representa el microcosmos de cualquier posconflicto. Tengamos en cuenta que Mateo simbolizaba la traición institucionalizada y la injusticia económica, mientras que Pedro representaba la lealtad herida y el juicio severo hacia el traidor colaboracionista. Sólo la mirada pascual pudo fundir estas dos soledades en una misión compartida, pues el perdón cristiano exige reconocer que ambos, el traidor público y el negador oculto, dependen de la misma fuente de misericordia. El mismo evangelio de Mateo, al narrar su propio llamado, no oculta la escandalosa inclusión de los pecadores en la mesa del Reino, remarcando que la justicia de Dios prefiere la restauración del vínculo sobre la exclusión del culpable.

En este punto de la reflexión es imperativo precisar que, en esta dinámica, el acto de pedir perdón no debe interpretarse como una transacción orientada a la obtención de un beneficio o a la anulación de una pena. Pedir perdón es, ante todo, un acto de verdad que nace del arrepentimiento interior; no se solicita para ser perdonado, sino para manifestar que el sujeto ya no se identifica con el mal cometido. El arrepentimiento es la transfiguración de la voluntad. Por el contrario, recibir el perdón es un regalo soberano de la víctima, una gracia que puede o no ser otorgada, pues si fuera exigible por derecho, dejaría de ser perdón para convertirse en una deuda saldada. Al respecto, es pertinente recordar que Hannah Arendt, en sus estudios sobre la acción humana, hace puntual hincapié en esta imprevisibilidad, sosteniendo que “Nadie puede perdonarse a sí mismo... El perdón es la única reacción que no simplemente re-acciona, sino que actúa de nuevo y de forma inesperada, no condicionada por el acto que la provocó” (Arendt, 2005, p. 257).

El fundamento último de esta praxis no reside en una abstracción teórica, sino en el acontecimiento mismo del Calvario. El evangelio de Lucas recoge el testamento ético de la Pascua en el momento de máxima tensión del conflicto humano: la crucifixión del Inocente. Allí, la justicia retributiva queda desarmada ante una palabra que redefine la historia de las ofensas. Cristo, lejos de apelar a la ley del talión, inaugura la era de la reconciliación mediante una intercesión que destroza la lógica humana de la culpabilidad: “Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Biblia de Jerusalén, 2013, Lucas 23:34, p. 1541).

Bajo esta luz, surge un contraste insalvable entre la justicia retributiva y la justicia divina. La primera es una justicia de conmutación, de orden estrictamente legalista, donde el castigo se entiende como un fin en sí mismo para restaurar un equilibrio abstracto de poder. En cambio, la justicia de Dios es, paradójicamente, una justicia que justifica, es decir, que hace justo al injusto no por la vía del dolor impuesto, sino por la vía de la comunicación de una vida nueva que fluye del costado abierto del Crucificado. Al respecto, recordemos que Santo Tomás explicó con maestría en su “Suma Teológica” que la obra de la justicia divina siempre presupone la obra de la misericordia y se funda en ella, señalando que “La justicia de Dios es verdad. Pero la justicia de Dios no se mide por la cantidad del castigo, sino por el orden de su sabiduría, a la cual se debe que se guarde el orden en las cosas... La misericordia no destruye la justicia, sino que es una plenitud de la justicia” (Aquino, 2001, p. 214 [I, q.21, a.3]).

La reconciliación teológica, por tanto, no debe entenderse como un simple arreglo diplomático o una amnistía política, sino como un misterio de mediación que invierte la lógica del sacrificio pagano. Joseph Ratzinger, en su obra “Introducción al cristianismo”, expone que la reconciliación cristiana significa que Dios mismo, en su gratuidad absoluta, sale al encuentro del hombre para cargar con la alienación humana. La reconciliación es el paso definitivo de la justicia del acreedor a la justicia del donante, una lógica que resulta ininteligible para el individualismo posmoderno que sólo concibe el derecho como protección del propio interés. Con lucidez, Benedicto XVI afirmó que “la reconciliación no es algo que el hombre ofrezca a Dios, sino el hecho de que Dios se acerque al hombre. Es el proceso por el cual Dios mismo restaura el derecho, pero no mediante la destrucción del culpable, sino mediante la asunción del sufrimiento que el mal ha provocado” (Ratzinger, 2005, p. 231).

Frente a esta propuesta, la posmodernidad decadente ha entronizado una ética de la venganza individualista, disfrazada a menudo de rigorismo moral en las arenas públicas digitales. En esta cosmovisión, el error es definitivo y el otro queda reducido permanentemente a su peor acto, negándole cualquier posibilidad de redención o cambio mediante campañas nefastas de cancelación y difamación. Contrariamente, la propuesta cristiana se presenta como un muro de contención contra este narcisismo que busca la justicia sólo como satisfacción del capricho del ego herido. La pascua nos invita a transitar de la venganza del "yo" a la ofrenda del "nosotros", entendiendo que la paz social no se puede construir sobre el aniquilamiento moral del adversario, sino sobre la posibilidad de su conversión. El mandato del Resucitado a sus discípulos sella esta misión enviándolos a ser agentes de una paz que el mundo no puede dar: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos” (Biblia de Jerusalén, 2013, Juan 20:22-23, p. 1599).

El Papa Francisco retomó esta preocupación en el cuerpo de su encíclica “Fratelli Tutti” cuando explicitó su pesar ante sociedades que han perdido la capacidad de sanar sus propios traumas. El texto enfatiza que la reconciliación auténtica no escapa del conflicto, sino que se sitúa en su centro para transformarlo desde la raíz. Francisco argumentó sobre la necesidad imperiosa de no confundir el perdón con la pasividad ante el mal, puesto que “el perdón no implica olvido. Decimos más bien que cuando hay algo que de ninguna manera puede ser negado, relativizado o disimulado, sin embargo, podemos perdonar. Cuando hay algo que jamás toleraremos que se intente justificar, sin embargo, podemos perdonar” (Francisco, 2020, p. 182).

Esta postura desafía la justicia retributiva que exige que el culpable sufra en la misma medida en que hizo sufrir, planteando en su lugar una justicia que mira hacia el futuro. En este sentido, la pascua nos recuerda que la vida nueva surge de una herida que permanece abierta en la memoria pero que ya no supura odio. En la posmodernidad, donde el derecho se ha vuelto una técnica gélida y procedimental ejecutada por inútiles e inmorales, la ética del perdón reintroduce la humanidad del rostro frente al anonimato de la represalia. Una sociedad que sólo aplica la ley de conveniencia termina por devorarse a sí misma en la búsqueda infinita de culpables, mientras que una comunidad que celebra el paso pascual entiende que la justicia es el piso, pero nunca el techo, de las relaciones humanas.

Tras este recorrido, la inquietud filosófica permanece latente en el corazón de nuestra cultura: ¿es nuestra sociedad contemporánea capaz de soportar el peso de una gracia tan radical en medio de un narcisismo que exige la destrucción del otro para reafirmarse? ¿Podremos alguna vez transitar de una justicia precaria que sólo sabe castigar a una que sea capaz de restaurar la humanidad herida, tanto de la víctima como del victimario? ¿Es legítimo exigir el perdón como un derecho civil o debemos salvaguardar su naturaleza de don gratuito para que no pierda su potencia redentora?

Si la pascua es el triunfo definitivo de la vida sobre la muerte del alma que odia, el desafío más urgente no es jurídico, sino espiritual. ¿Quién de nosotros se atreverá a ser el primero en soltar la piedra de la retribución para abrazar la incertidumbre del perdón? Quizá, al final del día, la verdadera justicia no se encuentre en las frías sentencias de un juez corrupto, sino en ese instante sagrado en que dos enemigos se reconocen hermanos bajo la sombra de una cruz que ya no pide más sangre.

Referencias bibliográficas

Agustín de Hipona. (2010). Confesiones (P. de Labriolle, Trad.). Editorial Gredos. (Obra original publicada c. 397-400).

Aquino, T. (2001). Suma de Teología (Traducción dirigida por los Regentes de Estudios de las Provincias Dominicanas en España). Biblioteca de Autores Cristianos. (Obra original publicada 1265-1274).

Arendt, H. (2005). La condición humana (R. Gil Novales, Trad.). Paidós. (Obra original publicada en 1958).

Biblia de Jerusalén. (2013). Editorial Desclée de Brouwer.

Francisco. (2020). Carta Encíclica Fratelli Tutti: Sobre la fraternidad y la amistad social. Tipografía Vaticana.

Juan Pablo II. (2002). Mensaje de Su Santidad Juan Pablo II para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz: No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón. Libreria Editrice Vaticana.

Ratzinger, J. (2005). Introducción al cristianismo (J. L. del Valle, Trad.). Sígueme. (Obra original publicada en 1968).

Ricoeur, P. (2004). La memoria, la historia, el olvido (A. Neira, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 2000).

Lisandro Prieto Femenía.
Docente. Escritor. Filósofo  
San Juan - Argentina 

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FAMILIARES DE MENORES AGREDIDOS EN GRIFO DE CHAUPIMARCA EXIGEN QUE DETENIDOS NO SEAN LIBERADOS

Familiares de varios menores de edad que fueron víctimas de una agresión en un grifo del distrito de Chaupimarca exigieron a las autoridades que los responsables capturados no sean puestos en libertad y se garantice justicia en el caso.

Según informaron, tras el ataque, tres de los presuntos agresores fueron retenidos por las propias víctimas con apoyo de un conductor que transitaba por la zona en ese momento. Sin embargo, otros cuatro implicados lograron darse a la fuga.

El caso viene siendo investigado por agentes de la Divincri, quienes realizaron la reconstrucción de los hechos como parte de las diligencias para esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades.

Los familiares manifestaron su preocupación ante una posible liberación de los detenidos y pidieron que se actúe con firmeza, considerando que las víctimas son menores de edad. Asimismo, solicitaron que se intensifique la búsqueda de los implicados que aún permanecen prófugos.

Las investigaciones continúan mientras la población exige sanciones ejemplares contra los responsables de este hecho de violencia.

DESBORDE DE HUAICOS EN PAUCARTAMBO DEJA VARIAS CASAS AFECTADAS Y POBLACIÓN PIDE APOYO URGENTE

La madrugada del lunes, un huaico afectó varias zonas del distrito de Paucartambo, causando daños a viviendas y generando preocupación entre los pobladores. Según reportes locales, la comunidad solicitó apoyo a la municipalidad distrital, pero denuncian que no han recibido asistencia suficiente.

Las lluvias continuaron durante la noche del martes y madrugada del miércoles, provocando un nuevo deslizamiento que afectó más casas y complicó la situación en la localidad. Los habitantes hacen un llamado urgente a las autoridades regionales de Pasco para que brinden ayuda inmediata, ya que señalan que, en emergencias como esta, la presencia institucional ha sido nula.

Los pobladores solicitan envío de maquinaria, alimentos y atención médica para las familias afectadas, mientras evalúan los daños estructurales en sus viviendas. Además, advierten que de no recibirse apoyo pronto, podrían presentarse riesgos mayores ante la continuidad de las lluvias.

CAPTURAN A TRES PRESUNTOS ASALTANTES TRAS ROBO A MENORES EN ZONA OSCURA DE CHAUPIMARCA

Tres presuntos delincuentes fueron capturados luego de asaltar a dos menores de edad en la zona conocida como Japiri, en el distrito de Chaupimarca, según informó el comisario de la jurisdicción, Daniel Vilca.

El hecho ocurrió durante horas de la noche, cuando dos adolescentes de 17 años caminaban por las inmediaciones de un grifo abandonado. En ese momento, seis sujetos salieron de una zona oscura y los agredieron físicamente para robarles sus teléfonos celulares.

La situación fue advertida por un ciudadano que transitaba en su vehículo, quien decidió intervenir para ayudar a los menores. Gracias a su apoyo, se logró capturar a tres de los presuntos asaltantes, quienes fueron trasladados a la comisaría para las diligencias correspondientes.

Durante el registro personal, la policía encontró en poder de uno de los intervenidos uno de los celulares sustraídos, lo que reforzó su presunta participación en el delito. Los otros tres implicados lograron darse a la fuga y son buscados por las autoridades.

El mayor Vilca indicó que los detenidos no portaban armas blancas, pero habrían actuado en grupo, por lo que el caso es investigado como presunto delito de robo agravado. Además, los intervenidos habrían reconocido su participación en los hechos.

Las investigaciones fueron derivadas a la unidad especializada de la División de Investigación Criminal (Divincri), y el caso ya fue puesto en conocimiento del Ministerio Público. También se evaluará la existencia de cámaras de seguridad en la zona para identificar a los demás involucrados.

Uno de los menores resultó con lesiones en el rostro, por lo que las autoridades determinarán si se trata de lesiones leves o graves, lo que podría agravar la situación legal de los detenidos.

Finalmente, la Policía recomendó a la población, especialmente a jóvenes y menores de edad, evitar transitar por zonas oscuras o poco iluminadas durante la noche, así como reforzar la supervisión por parte de los padres.

CONTRADICCIÓN EN LA MML: RAFAEL LÓPEZ ALIAGA RECHAZABA CONTRATAR MILITANTES, PERO SU GESTIÓN PAGÓ MILLONES A AFILIADOS

El exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, ha manifestado públicamente su oposición a la contratación de militantes partidarios en el Estado. Sin embargo, una reciente investigación del portal OjoPúblico revela que, durante su gestión, la Municipalidad Metropolitana de Lima habría destinado más de S/ 7.2 millones en órdenes de servicio a afiliados de su partido, Renovación Popular.

Según el informe, elaborado con datos del Organismo Supervisor de las Contrataciones del Estado (OSCE) y el Registro de Organizaciones Políticas (ROP), al menos 205 militantes de Renovación Popular fueron contratados bajo la modalidad de órdenes de servicio desde el inicio de la gestión municipal en 2023.

En total, la comuna limeña emitió 1,273 órdenes de servicio a favor de estos afiliados, alcanzando un monto acumulado de S/ 7,232,813.

EVOLUCIÓN DEL GASTO
El reporte evidencia un incremento significativo en el gasto destinado a estas contrataciones, especialmente durante el segundo año de gestión:
•2023: 550 órdenes — S/ 1,769,180 
•2024: 469 órdenes — S/ 3,242,534 
•2025: 254 órdenes — S/ 2,221,100 
•Total: 1,273 órdenes — S/ 7,232,813 

Pese a que el número de órdenes disminuyó con el tiempo, el monto asignado alcanzó su punto más alto en 2024, superando los S/ 3 millones en asesorías y servicios.

CUESTIONAMIENTOS ÉTICOS
Especialistas advierten que el uso de órdenes de servicio es una modalidad de contratación directa que no siempre implica procesos competitivos, lo que puede generar riesgos de discrecionalidad. En este caso, el hecho de que los beneficiarios sean militantes del partido del exalcalde ha encendido alertas sobre un posible favorecimiento político con recursos públicos.

La investigación señala que esta práctica podría comprometer principios de transparencia y meritocracia en la gestión pública.

Hasta el cierre de esta nota, la Municipalidad de Lima no ha emitido un pronunciamiento oficial que explique los criterios de selección aplicados en estas contrataciones.