Luego de la vergüenza internacional generada por el caso del “Monstruo”, capturado en Paraguay tras haber huido del país a pesar de estar en la mira de las autoridades, el Gobierno decidió designar al general Óscar Arriola como nuevo comandante general de la Policía Nacional del Perú (PNP). La designación se da en un contexto de crisis de credibilidad y cuestionamientos a la operatividad de la institución.
Pese a que la ley prohíbe expresamente que los efectivos policiales participen en actividades políticas, Arriola ha mostrado públicamente su cercanía a un movimiento político, lo que ha generado críticas desde diversos sectores que exigen el respeto al principio de neutralidad institucional. Aun así, varios medios de comunicación de alcance nacional han respaldado su nombramiento, destacando su perfil operativo y su experiencia dentro de la PNP, aunque sin profundizar en los cuestionamientos éticos y legales que arrastra su nombramiento.
