Abril, “sin pena ni gloria”

Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. En filosofía y CCSS

Vivimos en una ciudad donde se desprecia la cultura, se inmola los presupuestos para las letras y las artes, y se sacrifica la identidad por liviandades que solo son efímeros y que cae en balde en cada gestión sea esta municipal y regional.

Mientras no hay agua por culpa de Yurajhuanca ya que optaron obturar el caño que brinda la minera para dar agua a la mayoría de la ciudad, pues de hecho hay mucha inequidad en una ciudad donde se respira más el mal olor de patarcocha y a la vez las comparsas del teatro no pierden su valía, ni el movimiento de las danzas de los grupos culturales no cesa , ni que decir de las letras y su mes, abril se vive más en las escuelas que en los patíbulos municipales, abril y su mes de las letras se goza más en los colegios que en las oficinas de cultura de los gobiernos locales, abril se siente más como mes de las letras y de las artes en el escolar y para nada en donde si debe lidiar.

¿sirve leer?, es la constante pregunta que se hacen, las bibliotecas paran vacías, los periódicos ya no se venden en cantidades, los libros impresos están depreciados, la gente lee solo lo que le interesa y lo que le es útil para su profesión, oficio o dedicación; por eso ya no hay buena educación, es la época, es la moda, es la rutina mecanicista, leo lo que me sirve, leo lo que es útil, leo lo que me conviene y allí ya nadie los detiene.

Antes era notorio encontrar cultileidos, en diversas profesiones, podías tertuliar con un ingeniero sobre la obra de Los miserables, o con un contador público repasar las aventuras del Quijote, o con un político sobre Nietzsche, ¿pero ahora?, hasta me sorprende de los propios periodistas que no conocen las ideas de Schopenhauer y ni siquiera pellizcan de modo genérico a George Orwell , incluso un matemático ni siquiera ha leído a Pitágoras y su filosofía de la mora, y todo ellos orondos siempre responden, “solo los números salvaran al país”, vaya , vaya así estamos, de razón fabricamos seres inertes, maquinas, y no formamos para la sensibilidad y para la humanidad.

Entonces los que evocamos un dialogo sobre intelectualidad y libros de clásicos autores, somos una especie en extinción, el lenguaje culto se ha reemplazado por lisonjas, la palabra bien dicha se le ha cambiado por la violación de la sintaxis popular, al buen orador por baratijas loas y de retrogrado entendimiento, ya no hay exigencia en aumentarse nuevas palabras al vocabulario , la humanidad se ha conformado a decir solo , “si”, “aja”, “no”, en fin vamos camino a la extinción del lenguaje, al fin de la buena literatura y al apocalipsis del buen decir y buen comunicarse.