El panorama electoral peruano continúa marcado por la fragmentación y el desinterés ciudadano. Según los datos más recientes difundidos, el actual alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, encabeza la intención de voto presidencial con un 12%, seguido por Keiko Fujimori, quien alcanza un 8%.
Sin embargo, el dato más relevante de la encuesta no es el liderazgo de un nombre en particular, sino el rechazo generalizado a la oferta política actual: un abrumador 27% de los encuestados afirma que votaría en blanco o viciado, mientras que un 15% aún no precisa su decisión.
EL "EFECTO LIMA" Y LA BRECHA REGIONAL
El respaldo a López Aliaga (Renovación Popular) es marcadamente centralista. Mientras que en Lima metropolitana ostenta un sólido 21%, su apoyo se desploma al 3% en las zonas rurales del país.
En contraste, el sur del Perú se perfila como el sector más desencantado con la clase política. En esta región, la suma de quienes votarían en blanco o no responden alcanza un crítico 62%, dejando a los candidatos con cifras que apenas rozan el margen de error.
UN PELOTÓN ESTANCADO
Debajo de los dos punteros, se observa un empate técnico en el tercer lugar. Figuras como César Acuña (Alianza para el Progreso), Carlos Álvarez (País para Todos), Alfonso López-Chau (Ahora Nación) y el inhabilitado Martín Vizcarra (Perú Primero) aparecen estancados con un 4% de respaldo cada uno.
Por su parte, la selva peruana (Oriente) se mantiene como el principal bastión de Fuerza Popular, donde Keiko Fujimori logra un 17%, su porcentaje más alto a nivel nacional.
FRAGMENTACIÓN EXTREMA
La encuesta revela una lista de más de 20 nombres adicionales que apenas logran capturar el interés del electorado. Nombres como George Forsyth, José Luna Gálvez y Roberto Sánchez figuran con apenas un 2%.
Esta dispersión sugiere que, de mantenerse la tendencia, el próximo proceso electoral volverá a definirse por márgenes mínimos, con un electorado que llega a las urnas más por obligación que por convicción.
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