El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, provocó risas y sorpresa entre varios mandatarios durante una reunión con líderes latinoamericanos al rechazar de manera tajante la idea de aprender español para sus encuentros diplomáticos.
La declaración ocurrió este sábado durante una reunión privada celebrada en un club de golf de Miami, donde participaron más de una docena de jefes de Estado y líderes políticos de orientación conservadora. En medio de una conversación informal sobre comunicación en foros internacionales, Trump respondió con franqueza cuando se mencionó la posibilidad de que aprendiera el idioma predominante en la región.
“No voy a aprender su maldito idioma”, comentó el mandatario estadounidense, agregando que prefiere apoyarse en traductores profesionales durante sus reuniones internacionales.
El comentario generó risas entre varios de los presentes, según asistentes al encuentro, y desató un momento distendido dentro de la cumbre. No obstante, algunos analistas señalaron que la frase refleja el estilo directo y poco convencional que ha caracterizado al líder republicano en el escenario internacional.
Durante el evento también destacó la participación del secretario de Estado, Marco Rubio, quien aprovechó su dominio del español para interactuar con varios de los mandatarios invitados sin necesidad de intérpretes. Rubio, de ascendencia cubana, mantuvo conversaciones directas con distintos líderes regionales, lo que facilitó algunos intercambios informales.
La reunión formó parte de una serie de encuentros destinados a fortalecer vínculos políticos entre gobiernos conservadores del continente y discutir temas como comercio, migración y cooperación regional.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha emitido comentarios oficiales adicionales sobre las declaraciones del presidente.
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