EDITORIAL | INFORMAR SIN MIEDO, DEFENDER LA DEMOCRACIA

La historia reciente del Perú nos recuerda que la libertad de prensa nunca debe darse por garantizada. Durante la década de 1990, bajo el gobierno de Alberto Fujimori, numerosos periodistas, medios de comunicación y voces críticas fueron objeto de presiones, campañas de desprestigio, amenazas y diversas formas de persecución destinadas a silenciar la fiscalización y el cuestionamiento al poder.

Aquellos años dejaron una lección imborrable: cuando se intenta intimidar a la prensa, no solo se vulneran los derechos de periodistas y comunicadores, sino también el derecho de la ciudadanía a estar informada. Una democracia pierde fuerza cuando el miedo reemplaza al debate y cuando la censura, abierta o encubierta, pretende imponerse sobre la verdad.

Hoy, diversos sectores expresan preocupación ante señales que consideran amenazantes para la libertad de expresión y el ejercicio independiente del periodismo. El temor a que se repitan prácticas de hostigamiento contra periodistas, medios de comunicación, activistas y ciudadanos críticos forma parte de un debate legítimo que la sociedad peruana debe afrontar con responsabilidad y vigilancia democrática.

Desde Pasco Libre creemos que ninguna autoridad, organización política o grupo de poder debe utilizar las instituciones del Estado para perseguir a quienes investigan, opinan o informan. Las diferencias políticas deben resolverse mediante el debate de ideas y el respeto a las normas democráticas, nunca mediante la intimidación o el intento de silenciar voces discrepantes.

Nuestra preocupación se hace aún mayor cuando recordamos que el periodismo en el Perú continúa siendo una actividad de riesgo. A lo largo de los años, periodistas han sido víctimas de amenazas, agresiones e incluso asesinatos por cumplir con su deber de informar. Cada ataque contra un periodista constituye un ataque contra la sociedad en su conjunto, porque busca impedir que la verdad llegue a los ciudadanos.

Por ello, reafirmamos nuestro compromiso de seguir informando con independencia, responsabilidad y apego a los hechos. No renunciaremos a nuestra misión de fiscalizar al poder, denunciar las injusticias y abrir espacios para el debate plural de ideas. Lo haremos con profesionalismo, pero también con la convicción de que una prensa libre es un pilar fundamental de toda democracia.

A nuestros lectores les decimos que seguiremos trabajando para que la información veraz y el análisis crítico prevalezcan sobre el miedo. La defensa de la libertad de expresión no es una causa exclusiva de los periodistas; es una causa de todos los ciudadanos que creen en una sociedad libre, democrática y respetuosa de los derechos fundamentales.

En tiempos de incertidumbre, nuestro compromiso es claro: seguir informando. Porque el silencio nunca será una opción frente a la verdad.